Nicolás Rueda Blanco

El paisaje es la unión entre territorio y memoria. En mi búsqueda encontré que desde la tradición ancestral muisca se pensaba al territorio no como un campo de reglas y dominio, sino como un cuerpo que posee su propio sistema de equilibrio. Era en función de este equilibrio que la sociedad y la política se definían. Esta descripción fue la que me hizo posible conectar dos acontecimientos que había vivido en carne propia en el territorio.

Bordeando al municipio de Cota, en la sabana de Bogotá, se encuentran el río Bogotá en el oriente y la Serranía del Majuy en el occidente. Al vivir en este paisaje más de una década he presenciado importantes agravios contra estas dos fuerzas, que aún en Cota son tomadas como un tesoro ancestral y espiritual que dio vida a nuestros ancestros.

Acrílico, óleo y ceniza vegetal sobre lienzo.
2018

El incendio del cerro del Majuy en el 2007 y la inundación que el río Bogotá provocó en el 2011 han sido dos heridas unidas a mi espacio personal, y que me introdujeron al paisaje como la unión entre territorio y memoria, dos cuerpos que comparten las mismas cicatrices.



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